Publicidad:
Terra
La Coctelera

La nada

Alcé la vista delante de mí, nada. Chillé al silencio esperando respuesta, nada. Anduve dentro de mí cabeza, nada. Busqué respuestas allí dónde no podía encontrar nada más que el eco de mi voz, voz que me sonaba desconocida. ¿Cómo suena un árbol que cae en mitad del bosque cuando no hay nadie cerca que pueda escucharlo?
Alcé la vista para encontrar lo que ya tenía, nada.
Y nada quiero, pues nada tuve y con nada aprendí a vivir. Con nada llegué a ser feliz, pues a eso me acostumbré desde niño.
A veces siento y luego me doy cuenta de que ya sé que no puedo cambiar, que es lo que soy y lo que tengo. Si la nada es mi hogar, si la soledad mi hermana, sangre que recorre mis venas, no es posible que yo pueda convivir. La nada es egoista, un matrimonio conmigo, personal y que no se puede compartir, celosa de mí y que no me abandonará, mi poseedora y dueña.
La nada hace que no entienda, que no comprenda, que no escuché aquello que simple parece de asimilar. Es la nada la sirena que me canta, me llama y me espera para devorarme.
Un motivo que ciega e hipnotiza. La causa que me incapacita para estar vivo.
A ella me debo, como un drogadicto sumido a su dependencia. Y no aprenderé a salir de ella, mi cura no ha sido inventada. Mi felicidad es.
La nada.

Nadie me lo pudo explicar

Tuve el mundo dividido. Allí encontré lo que no esperé ver.
Me detuve ante ti. Había planeado ese momento muchas veces en mi cabeza y no hicé caso a lo que tanto había oido: "Nada sale como uno planea, la vida fluye. No intentes controlarla".
Y así fue, la vida me controló a mí. Allí estaba frente a ti. No me reconociste y no me sorprendió pero mi mundo se vino abajo. Aún me pregunto cómo puede ser que sigas luchando, incluso cuando ya nada tiene remedio y ahora que no hay marcha atrás.
Marché de allí con la duda de cual era tu motivo de seguir hacia adelante. No quisé pensar que no había tal, que lo único que te sustentaba era la suerte, y digo suerte porque no creo en un dueño del cielo.
Pero el momento como yo lo imaginé no se dió. Todo lo contrario. Me descubrí afligido, abatido y orgulloso de ser parte de ti. Por alguna razón le di valor a tu lucha aunque no me reconocieras para poder decírtelo.
No pudé, tampoco, dejar de sentir pena por tantas cosas pasadas pues la memoria siempre se encarga de guardar lo que deja marca. No creo que sea "no saber perdonar", sino que lo que duele de verdad deja marca y después cicatriz.
A pesar de todo, queriéndolo o no, me has enseñado, sí. He aprendido a darle valor a las cosas menos buenas y tú, abuelo, quieres vivir, sigues teniendo sueños.
Gracias, porque vi el sentido. Quiero seguir viviendo, vivir soñando.
A ti, Fausto.

Tinuviel.

A menudo me preguntas por qué te quiero. Quieres razones, motivos y causas de ese amor que siento por ti. ¿Qué alberga en si ese por qué?
Sí, te quiero. Aunque a veces me desesperes, aunque existan momentos en los que esté callado y ausente o parezca que no te atiendo. Y veras momentos en los que pueda parecer hiriente, pero si me duele es porque te quiero, tanto que a veces duele.
Por muchas razones que pueda enumerar, ninguna de ellas serán tu respuesta. Son aquellas sensaciones que me produces, que siento, que me alientan, que.., pues al final me lo dan todo y me hacen sentir completo, feliz. Aquello que me mueve, que me hace sentir vivo, eres tú.
Todo aquello que lo engloba no se define con motivos ni razones. No tiene ese por qué en el cual buscas respuesta. Si tuviere razones por las que quererte, algún día tendría entonces causas por las que todo pudiese terminar. Sin ellas, sin nada específico que argumente ese amor, lo sé. Sé que esto es para andar por ese camino siempre pues la magia se renueva y no hay fundamentos que haya que renovar o que pierdan su significado.
Eres tú, mi magia.
Tye melane.

Fausto.

Vida andante, vacilante, huidiza y que siempre camina de frente. Conllevas alegrías, penas, risas, llantos, letargos y sobresaltos.

Te engancha y te hace dependiente, te aferras a ella y la quieres como no querrás a nada más. Pero casi no te das cuenta y ésta se fue en un suspiro, y en un abrir y cerrar de ojos no hay más despertares, si no un sueño eterno que no es más que el fin del viaje de ese billete de ida que es la vida. A pesar de todo, al final, en el último instante, te vuelves un adicto a ella y no quieres dejar de viajar y llegar a la próxima estación, pero ya es tarde, ya no podrás visitar aquellas estaciones por las que transitases antaño y no reparases, ni las disfrutases y ni siquiera vistes.

Y toda ella, la vida, la nuestra, no es más que un resumen de todas las vidas habidas y por haber. Ninguna vida es igual, no en todas ocurren las mismas cosas, unas más felices según lo que nos enseñaron a entender por felicidad y otras más tristes, con aquella educación sobre la tristeza. Sin embargo, todas ofrecen lo mismo, un billete de ida y unas estaciones que visitar.

Tú.

Si pudiere encontrar un amor que diera alas a un joven pero viejo corazón.
Si hallaré una sonrisa o un instante de alegría en el más oscuro de mis sueños.
Si despertar cada día lo llaman vivir sin haberte encontrado.., ¿cómo llamarlo el día que te encuentre?
Descubrí que te quería antes incluso de saber cuanto podía llegar a quererte.
No hay más razones que pueda darte, a las que pueda atender o escuchar dentro de mí, por las que sea capaz dedecirte te quiero que la certeza de saberlo y que sólo es cierto una vez en la vida.

"Aprendiendo"

Después de un tiempo , uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañia no significa seguridad, y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas , y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes.., y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que unorealmente vale, y uno aprende y aprende.., y con cada día uno aprende.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo te das cuenta que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Desafortunadamente , sólo con el tiempo...

Jorge Luis Borges.

Tan deprisa pero tan despacio

A menudo ocurren en la vida situaciones que no tienes previstas. Un buen día te levantas y si no paras un poco, descubres que ya has gastado media y nada es como habías soñado. Lo peor de todo es que para todo aquello que significó un momento importante o feliz, necesitas pensarlo adrede pues ni siquiera puedes tenerlo presente constantemente.

Nos empeñamos en correr por este camino quizás por estar hartos de todo. Mirando siempre hacia delante o con la cabeza “gacha” mirando al suelo, pero corriendo cada vez más deprisa. Hasta que un día, puede que cansados o porque te preguntas para que tanto correr, empiezas a andar y a observar lo que hay por ese camino en el que antes no te detuviste.

A veces es demasiado tarde y nos damos cuenta de que hemos hecho muchas más cosas de las que nos arrepentimos que cosas por las que nos sentimos orgullosos. Todo por correr, por no saber esperar y por no valorar lo que el camino nos ofrece.

Y llega un buen día en el cual, no sabemos cómo, todo parece más sencillo. Después de empeñarnos en hacer difícil lo que puede ser tan fácil nos damos cuenta de que sólo hay que dejar de correr, de tener paciencia, de darle tiempo al tiempo.

Aunque nadie dijo que esto fuera fácil y aprender es equivocarse, me hubiera gustado que la paciencia hubiera reinado.

Citando una canción de Fito & Fitipaldis: ¿Quieres ver el mundo? Mira está debajo de tus pies.

Después de ti, la pared...

A veces una canción vale mucho más que mil palabras....

Eres como una predicción de las buenas
Eres como una dosis alta en las venas

Y el deseo gira en espiral
Porque mi amor por ti es total
Y es para siempre

Después de ti la pared
No me faltes nunca
Debajo el asfalto
Y mas abajo estaría yo

Después de ti la pared
No me faltes nunca
Debajo el asfalto
Y mas abajo estaría yo
Sin ti

Eres la enfermedad y el enfermero
Y ya me has convertido
En tu perro faldero

Sabes que sin ti
Ya yo no soy
Sabes que a donde vayas voy
Naturalmente

Después de ti la pared
No me faltes nunca
Debajo el asfalto
Y mas abajo estaría yo

Después de ti la pared
No me faltes nunca
Debajo el asfalto
Y mas abajo estaría yo
Sin ti

Shakira - La pared