Tan deprisa pero tan despacio
A menudo ocurren en la vida situaciones que no tienes previstas. Un buen día te levantas y si no paras un poco, descubres que ya has gastado media y nada es como habías soñado. Lo peor de todo es que para todo aquello que significó un momento importante o feliz, necesitas pensarlo adrede pues ni siquiera puedes tenerlo presente constantemente.
Nos empeñamos en correr por este camino quizás por estar hartos de todo. Mirando siempre hacia delante o con la cabeza “gacha” mirando al suelo, pero corriendo cada vez más deprisa. Hasta que un día, puede que cansados o porque te preguntas para que tanto correr, empiezas a andar y a observar lo que hay por ese camino en el que antes no te detuviste.
A veces es demasiado tarde y nos damos cuenta de que hemos hecho muchas más cosas de las que nos arrepentimos que cosas por las que nos sentimos orgullosos. Todo por correr, por no saber esperar y por no valorar lo que el camino nos ofrece.
Y llega un buen día en el cual, no sabemos cómo, todo parece más sencillo. Después de empeñarnos en hacer difícil lo que puede ser tan fácil nos damos cuenta de que sólo hay que dejar de correr, de tener paciencia, de darle tiempo al tiempo.
Aunque nadie dijo que esto fuera fácil y aprender es equivocarse, me hubiera gustado que la paciencia hubiera reinado.
Citando una canción de Fito & Fitipaldis: ¿Quieres ver el mundo? Mira está debajo de tus pies.

mantis_religiosa dijo
Qué razón tienes!! todos vamos por un camino largo en la vida, a veces, es escogido y otras el destino se encarga de escogerlo. Sí, vamos deprisa y con la cabeza gacha pero la mejor reflexión es que por el motivo que sea.. uno levanta la cabeza y puede parar para observar. Puede ver todo aquello que hay en el camino, no sirve de nada pensar en lo que hemos dejado atrás o no hemos percibido en el camino. Esa pérdida de oportunidades tienen que ser una lección para andar ese camino con calma, con la cabeza alta, observando y recogiendo todo lo que a nuestro paso encontramos en el camino. Me ha gustado esta reflexión, me identifico en parte con ella, aunque en mi caso nunca doy nada por perdido e intento ir con la cabeza bien alta. Pero también uno puede plantearse volver atrás unos pasos e intentar recoger esas oportunidades perdidas o casi perdidas. Un abrazo
11 Octubre 2007 | 11:10 AM